Se va el otoño.
Me estruja la tarde
y murmulla entre las hojas
Es de oro el silencio.
Todo sabe a canto.
En Formosa
lagrimean los lapachos
y los parques se doran.
,
Una lánguida y dulce canción
se deja oír en las alamedas.
Un güis canta
en las frondas.
La tarde aprieta el corazón
y me deja viviendo.
Hay mariposas
de sol que solo viven
para volar.
TIERRA DE CARDOS
Hay tierras de cardos
que se incrustan
en la piel.
Tierras de amiantos blancos
y dormidos
donde mueren las voces
sin voz.
Tierra de silencio extirpado
y árida impotencia...
¡Qué ganas de llorar
tengo con los cocodrilos
y alzar la mudez
de los lagrimales!
Dan ganas de romper
himnos, patrias y banderas
para despertar del letargo
de las piedras...
Dan ganas de ser libre
sin los grilletes del silencio
en el alma...