LA SED DE LOS CARDOS
A vuelto a ser lunes
en Formosa
y sobre los cardos
las piedras crujen.
Hay esos nuncas
que nunca se excluyen
del recuerdo,
son como amiantos blancos
y dormidos
que cristalizan el sentir
de los años.
Hay esos mantos de piel
que se pegan al alma.
como crisoles del tiempo
en ayeres resagados.
Hay senderos dilatados
por la memoria de los días.
Horas caídas
y deshojadas
en un nunca acabar.
Hay siempres
de siempre
en la tierra del silencio
una mudez de cardo
que anida melancolías
en el corazón,
cielos caídos,
y extirpados
por una sed fría y seca,
que perfora
hasta el silencio
de Dios...